La devaluación de mi peso

Cuando pensamos en Comunicación Personal regularmente nos visualizamos interactuando con una o varias personas y utilizando un medio por el cual intercambiamos mensajes. Sin embargo, para ser efectivos en la comunicación con los demás debemos practicar y dominar la comunicación con nosotros mismos.

Partamos del siguiente hecho: Estamos a unas horas de concluir el 2016. Para muchos es el momento adecuado de hacer un balance entre las expectativas auto-impuestas hace justo 363 días y el logro de las mismas.

Al inicio de cada año calendario millones de personas en el mundo toman resoluciones de Año Nuevo. Esas resoluciones son el reflejo de anhelos genuinos de cambios que desean realizar en su vida. Pero lamentablemente, según el sitio http://www.statisticbrain.com, solo 8% logra cumplir sus resoluciones de Año Nuevo.

Sin embargo, la forma en que nos verbalizamos los propósitos y las metas es el cimiento sobre el que se construye el resultado final. Si el cimiento es débil, posiblemente tendremos éxito, pero ese éxito no podrá sostenerse por mucho tiempo, será temporal.

Por lo tanto, debemos ser muy conscientes de lo cuidadosos que hay que ser al elegir las palabras que utilizamos al verbalizar nuestras metas y propósitos.

Tomaré un ejemplo real que estoy viviendo, seguramente algunos se identificarán con lo que voy a compartirles.

Soy una persona de dimensiones desproporcionadas, mido 1 metro con 78 centímetros y hace algunos años pesaba 116 kilos, pero cambié mis hábitos alimenticios y bajé 16 kilos.

Pasó el tiempo y me mantuve en el peso al que logré bajar, pero llegó un momento en deseé regresar a mis antiguos malos hábitos. Me comparaba con personas que pesaban menos, pero que también miden menos y las veía más desproporcionadas. Empecé a recuperar los kilos perdidos, cuando me presentaba a mis alumnos el primer día de clases, siempre decía el mismo chiste haciendo un juego de palabras: ‘Hola, soy Alfredo Luna y soy una persona de gran peso en esta universidad (me abría el saco), porque peso 122 kilos’. Jejeje… sí, leíste bien, recuperé los 16 kilos y gané 6 más. En esa ocasión no me comuniqué a mí mismo de forma efectiva.

Pasó el tiempo y sin necesidad de que fuera inicio de año calendario o inicio de un año nuevo en mi vida, tomé una resolución y me armé argumentos reales y profundos. Dicen que para llegar al origen de las cosas uno tiene que preguntar hasta 6 veces por qué. Si llegamos al propósito raíz de nuestra motivación es casi un hecho que lograremos nuestros objetivos. Esto no significa que será fácil, pero como nos autoconvencemos de la importancia de nuestro esfuerzo, indudablemente al final del año veremos que no solo cumplimos las metas, sino que hasta nuestros hábitos ya los modificamos permanentemente.

Ejemplificaré el asunto de preguntarnos por qué varias veces.

Siguiendo con mi caso, yo me dije a mí mismo:

  • Debo bajar de peso.
  • ¿Por qué (1) debo bajar de peso?
  • Porque considero que estar gordo no es lo mejor.
  • ¿Por qué (2) estar gordo no es lo mejor?
  • Porque debo cuidar mi salud.
  • ¿Por qué (3) debo cuidar mi salud?
  • Porque no quiero enfermar.
  • ¿Por qué (4) no quiero enfermar?
  • Porque quiero vivir más años.
  • ¿Por qué (5) quieres vivir más años?
  • Porque quiero vivir muchas más cosas junto a mi esposa y mi hija.
  • ¿Por qué (6) quiero vivir muchas más cosas junto a mi esposa y mi hija?
  • Porque sé que vienen cosas que me gustaría disfrutar junto a ellas: la graduación profesional de mi hija, su boda y mis nietos.

Acto seguido, busqué asesoría nutricional con el firme propósito de poder disfrutar a mis nietos dentro de algunos años y que ellos me disfruten a mí. La resolución inicial que tomé el jueves 03 de noviembre de este año fue: debo bajar 23 kilos en un tiempo máximo de 6 meses. En 8 semanas he bajado alrededor de 14 kilos.

Una cosa es real: aunque es el deseo de mi corazón, no tengo la seguridad de que mi hija se gradué de una carrera profesional, ni que en el momento adecuado se case con la persona correcta, ni que tenga hijos. Sin embargo, debo estar preparado.

Para que el balance que hagamos al final del 2017 sea positivo, el reto es que este 31 de diciembre / 1 de enero nos comuniquemos con nosotros mismos aplicando los 6 por qué para verbalizar de una forma clara y profunda nuestros propósitos.

 

Con gran afecto,

Alfredo Luna

6 comentarios sobre “La devaluación de mi peso

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  1. Excelente este punto de preguntarse hasta seis veces porqué de cada resolución o decisión a tomar…
    espero que logres tu objetivo con el peso. Definitivamente debemos comunicarnos a nosotros mismos..
    Un abrazo Alfredo y que siga devaluándose tu peso.

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