El principio de la sal

 

Uno de mis escritores favoritos es Gary Smalley (1940-2016). En “La llave del corazón de tu hijo” (1991), uno de sus tantos libros, mencionó un interesante concepto: “El principio de la sal”.

Hoy les escribiré partiendo de ese principio.

Pero antes deseo aclarar que, a pesar de que parece que el tema en esta ocasión se enfoca en la comunicación de padres hacia hijos, me interesa mucho que los abuelos lo lean también pensando en sus nietos. Y permítanme ir más allá, deseo que los adolescentes y jóvenes lo lean pensando desde hoy en lo importante que es aprender cosas relacionadas con la comunicación con sus futuros hijos. Los grandes desaciertos de los padres y madres de familia se deben, en muchas ocasiones, porque nunca se visualizaron como tales y ni un pensamiento dedicaron en su juventud a reflexionar en el tipo de familia que deseaban tener y lo que debían hacer para lograrlo.

Gary menciona el dicho “Puedes conducir a un caballo hasta el agua, pero no puedes hacerle beber”. Sin embargo, él considera que no es del todo cierto, ya que si se le pone sal en la comida del caballo, tendrá sed y deseará beber agua. Y entre más sal se le ponga a la comida, más sed tendrá y más deseará beber.

El principio de la sal se puede utilizar para enseñar a los hijos muchas lecciones importantes. Estás son algunas sugerencias para utilizar “la sal” efectivamente:

  1. Identifica claramente lo que deseas compartir.
  2. Identifica los intereses más importantes de tu interlocutor.
  3. Utilizando las esferas de mucho interés, solo comparte lo suficiente como para estimular la curiosidad de escuchar mucho más.
  4. Utiliza preguntas para aumentar la curiosidad.
  5. Comunica la idea o información importante únicamente después de ver que has captado todo el interés y la atención de tu hijo.

Mencionaré un ejemplo:

  • Punto 1. Supongamos que deseas compartir con tu hijo o hija sobre la importancia de ser dedicados en la escuela y concluir una carrera profesional.
  • Punto 2. Por otro lado, sabes el interés que él o ella tiene de lograr una vida holgada económicamente, así como la admiración que tiene por ciertas personas exitosas en esa esfera.
  • Punto 3. Busca la forma de captar su atención particularmente sobre lo que cierta persona tuvo que hacer para salir adelante y ser exitoso. Por el momento, no se debe revelar mucha información al respecto, déjales en suspenso.
  • Punto 4. En otro momento, despierta más interés planteando nuevos enfoques al tema, para generar mucho más interés.
  • Punto 5. Ubica el mejor momento para compartirle la biografía de esa persona que admira y que tuvo que esforzarse en concluir una profesión y de ahí despegar en su éxito. De ser posible, agenda una reunión con tu hijo o hija y esa persona.

Tristemente, parece que es más complicado encontrar historias de éxito dignas de imitar, que ejemplos de lo que no se debe hacer si se desea lograr cierto objetivo. Sin embargo, te aseguro que historias de éxito hay muchísimas, pero nuestro egoísmo y envidia nos limita a verlas y fácilmente nos gusta enfocarnos en el fracaso de otros para tomarlos de ejemplo a no seguir (lo cual también también puede ser útil para los fines aquí mencionados), pero ese es un tema que más adelante compartiré.

Deseo que tengas una excelente semana.

Agradezco los comentarios con relación a los temas que he compartido.

Hasta el próximo jueves.

Con gran aprecio,

Alfredo Luna

 

 

 

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