Hechos en colegio al sur de Monterrey provocan fuerte conmoción

¿Por qué esperar a que suceda una tragedia para enfatizar la importancia de la comunicación en medio de la familia?

Muy posiblemente, te has enterado de los acontecimientos que se dieron ayer miércoles 18 de enero, a temprana hora en un colegio al sur de Monterrey, Nuevo León, México.

Si no lo sabes, en resumen te comento, en un salón de clases de nivel secundaria, un joven disparó un arma de fuego contra sus compañeros y después se hirió el mismo. Horas después él murió, la maestra y dos de sus compañeros están muy graves porque les disparó en la cabeza y una alumna recibió un balazo en su brazo y su vida no está en peligro.

Lo anterior ha generado una ola impresionante de situaciones, desde las autoridades pidiendo respeto y privacidad para las familias de las personas involucradas, así como ofreciendo apoyo psicológico a las familias de los niños y personal del plantel.

Pero también, estos sucesos dejan una evidencia más del tremendo impacto de las redes sociales. Casi inmediatamente después de los hechos empezaron a circular fotos y videos, que parecían parte de avances de una película de terror. De hecho, una jovencita las vio porque le llegaron por un mensaje de WhatsApp, e inicialmente pensó que trataba de algo ficticio porque aún no tenía el contexto de que era algo que realmente acababa de suceder en un plantel escolar muy próximo a la preparatoria donde ella estudia.

Durante el resto del día, siguieron circulando mensajes y más mensajes, incluso en algunos de ellos se mencionaba que al día siguiente (hoy jueves 19) iban a suceder hechos similares, incluso en su preparatoria y específicamente en el salón contiguo a donde ella toma clase.

¿Te puedes imaginar el efecto negativo emocional y psicológico que este tipo de hechos causa? Y no me refiero solo al impacto en las personas que desafortunadamente de forma directa experimentaron esta tremenda experiencia, sino a todos aquellos que fueron alcanzados por las fotos, videos, noticias, rumores, bromas y memes. Muchos de ellos son jovencitos y jovencitas que ahora tienen temor y desconfianza de sus propios compañeros de salón, pensando que en cualquier momento alguien a su lado puede llevar a cabo alguna acción similar a la que ayer vistió de luto al país entero.

Si bien es cierto, en nuestro país había ocurrido que afuera de escuelas hubiera pleitos y situación donde se usó al arma para quitar la vida a otro, pero adentro de un salón de clases cuando la maestra estaba recogiendo alguna tarea, no tiene precedentes. Esto ha generado una psicosis colectiva.

Como padre de familia, esto me deja 2 puntos de reflexión que nos debe llevar a la acción:

  1. Debemos fortalecer la comunicación con nuestros hijos e hijas. Precisamente hoy por la mañana escuché en la radio que al menos 2 personas, el Secretario de Salud de Estado y una madre de familia líder de una agrupación de padres de familia, mencionaron que debemos recordar que más que amigos debemos ser los guías de nuestros hijos, que debemos poner atención en el lenguaje no verbal el cual realmente comunica mucho.
  2. Debemos entender el impacto de lo que nuestros hijos e hijas ven y comparten en las redes sociales. No importa que los padres seamos de una época diferente a la de nuestros hijos e hijas, es nuestra responsabilidad guiarles para que usen de forma prudente estos recursos que siendo bien manejados pueden dar grandes ventajas. Todos los recursos tecnológicos a los que tenemos acceso deben servirnos a nosotros, no nosotros a ellos.

Me uno a la pena que embarga a las personas directamente involucradas en estos lamentables hechos, deseo que Dios les dé consuelo, paz y fortaleza para superar esta amarga experiencia y las secuelas que quedarán.

Pero también alzo mi voz para rogarles a todos los padres y madres de familia que tomemos con mucha seriedad y responsabilidad nuestro rol para con nuestros hijos e hijas.

Hay muchos jovencitos y jovencitas que, aun viviendo con su familia, han sido abandonados por sus padres.

Nuestros hijos e hijas nos necesitan y siempre nos necesitarán, necesitan nuestro cuidado, nuestros consejos, nuestra orientación y, lo más importante, nuestro amor bien encausado.

Lamentablemente muchos padres y madres de familia encausan mal el amor hacia sus hijos, ya que por amor son muy permisivos, por amor pasan muchas horas fuera de casa trabajando para darles “lo mejor”, por amor no les disciplinan, por amor les cumplen todos sus gustos y caprichos, por amor les dan lo más nuevo en tecnología, por amor tratas de evitarle las consecuencias negativas que deben pagar por sus actos… por amor… por amor… por amor.

Por amor sin darte cuenta (porque no quieres darte cuenta), le estás echando a perder su vida y cuando tú ya no estés, nadie podrá sacarlo de los problemas en los que se meterá porque no le enseñaste a valerse por sí mismo. Y ¿sabes una cosa?, por ese mal proceder, estás llevándote de encuentro a su futura pareja y tus nietos, ya que serán ellos quienes pagarán las consecuencias de tu amor mal encausado.

Anhelo con todo mi corazón que en cada familia exista un cambio provocado por esta experiencia que nos ha impactado a nuestra sociedad.

Con gran aprecio,

Alfredo Luna

 

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