Solo el que no hace algo, no se equivoca

Ayer domingo 26 de febrero de 2017 muchos fuimos testigos de algo insólito al final de la entrega de los premios Oscar a lo mejor del cine en 2016.

Alrededor de 40 millones de telespectadores (dato mencionado en la transmisión de TNT) vimos y nos desconcertamos por tremendo error de comunicación: Equivocadamente se proclamó ganadora como mejor película un musical que estaba como favorita de muchos.

Los productores, actores, actrices y demás involucrados ya estaban en el escenario, incluso pronunciando el tradicional discurso de agradecimiento. De pronto, en medio de una gran confusión se hace una corrección para mencionar que la ganadora era otra película.

Este hecho me lleva a reflexionar y a recordar 3 aspectos clave.

1. Muchas veces los errores de comunicación estarán fuera de nuestro control. En eventos como el mencionado, estar en los zapatos de quienes anuncia a los ganadores (e implícitamente a los perdedores) de las distintas categorías no parece cosa fácil, y más si se va a anunciar el premio más esperado de la noche: la mejor película. Es evidente que en la situación mencionada se dieron una serie de acontecimientos previos al anuncio erróneo, los cuales provocaron la confusión mencionada. Es labor de los auditores de PWC detectar en dónde estuvo la falla. Mientras tanto quien da la cara es quien recibe la presión generada por la situación. En ocasiones, simplemente seremos víctimas de las circunstancias generadas por un problema de comunicación y debemos estar preparados para ello porque tendremos que dar la cara ante tal situación no provocada por nosotros.

2. Es importante clarificar a la brevedad la situación y posteriormente, con calma, identificar el origen de la mala comunicación. La reacción casi inmediata del presentador fue tomar el micrófono y explicar lo que en ese momento generó la situación tan complicada. Aunque no sabía el origen del problema, aclaró con precisión lo que sucedía en ese momento. Es muy importante ordenar el caos entendiendo lo que sucede, para después buscar la causa raíz de la mala comunicación y evitar que se repita dicha situación. No se trata de culpar a otros, simplemente se tratar de limpiar nuestra imagen de la forma más respetuosa posible.

3. Se requiere mucha madurez y ecuanimidad para seguir adelante. El caso que tomo como referencia, seguramente ya ha generado en redes sociales un sinfín de reacciones, críticas, comentarios, memes, etc. En alguna ocasión tal vez nuestra imagen se pueda manchar por un problema de comunicación sin que nosotros seamos el origen de dicha situación. Sin embargo, debemos tener la suficiente madurez y ecuanimidad para seguir adelante sin que la experiencia vivida nos impacte negativamente. En otras ocasiones, tendremos que pagar las consecuencias de nuestros propios errores de comunicación. Pero siempre debemos tomar las enseñanzas recibida. Y tengamos presente la frase que muy posiblemente has escuchado: “Solo el que no hace algo, no se equivoca”.

Hace algunos meses tuve la oportunidad de compartir una conferencia ante los ampáyeres (árbitros) de la Liga Mexicana de Béisbol. Ahí me di cuenta la tremenda presión bajo la que ellos trabajan. Lo mismo sucede con la autoridad máxima en cualquier deporte, existe la presión porque deben aplicar correctamente el reglamento, porque los jugadores siempre tratarán de influenciarle para que tome una decisión a favor de ellos, el público siempre ejerce presión apoyando a su favorito y desalentando al contrario, y no se diga del estilo de vida itinerante que muchos de ellos llevan como parte de su profesión. Esa presión puede generarles errores importantes de comunicación que les puede llevar a tomar decisiones incorrectas. Pero al final la decisión que tomen, regularmente no la podrán cambiar.

Muchos de nosotros, aunque no realizamos una actividad como la de los árbitros, ni presentadores en los premios Oscar, estamos constantemente bajo presión en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra congregación. Esa presión nos puede llevar a vivir errores de comunicación graves, provocados por otros o por nosotros mismos.

Solo recordemos que:

1. Muchas veces las cosas no estarán en nuestro control.

2. Debemos clarificar la situación a la brevedad y posteriormente buscar el origen.

3. Es esencial ser maduros y ecuánimes para seguir adelante y solo tomar la enseñanza de dicha experiencia negativa.
Con gran aprecio,

 ALUNA

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