Lo escuché en el WC

Involuntariamente hoy escuché lo que un joven decía a su padre vía telefónica, me conmovió y me hizo pensar en mi relación de padre con mi hija.

Por la mañana la naturaleza me llamó (y no por teléfono jejeje) y no pude hacer caso omiso, así que fui a donde regularmente la gente va en esos casos.

La naturaleza también llamó a la misma hora a un joven que no tengo el gusto de conocer. Pero estando ahí sonó su celular y contestó, trataré de replicar lo que dijo:

  • Hola papá… estoy en la oficina, sí de esas veces.
  • Feliz cumpleaños.
  • Que cumpla muchos más.
  • ¿Cómo que no todos juntos?
  • Ah claro, de uno en uno.
  • Saliendo del trabajo voy a verlo, ¿va a hacer carne asada?
  • Mi hermano anda en Culiacán ¿verdad?
  • Traigo su regalo en el carro.
  • Claro es el de hoy, el de mañana es otra cosa.
  • Gracias papá.
  • Un besote, le amo.

Esa charla me llevó a imaginar la actitud y el amor del padre que estaba al otro lado del teléfono.

Papás y mamás, no compliquemos la vida a nuestros hijos e hijas. Es cierto que Dios en la Biblia ordena honrar a los padres y a las madres. Pero no podemos vivir esperanzados de que nuestros hijos obedecerán ese mandamiento, porque he visto casos en que los padres reclaman la honra y el amor, después de haber lastimado a sus hijos grandemente.

Una psicóloga mencionó: los hijos no están obligados a amar a sus padres. Aunque esto suena contradictorio a lo que la Biblia dice, permíteme replantearlo de esta forma.

Es correcto, en Éxodo 20:12, Dios demanda de los hijos honrar a los padres y madres. En Efesios 6:4, Él mismo exhorta a los padres a no provocar a ira a los hijos. En estos 2 pasajes se dan instrucciones a padres y a hijos. Para que ambas partes vivan en armonía y amor, es indispensable que tanto padres como hijos decidamos obedecer la respectiva exhortación.

Los hijos debemos honrar a los padres independientemente de cualquier cosa.

Los padres debemos guiar correctamente y amar a los hijos independientemente de cualqueir cosa.

Padres de familia, nosotros tenemos la sartén por el mango, ganemos el amor, el respeto y la honra de nuestros hijos e hijas. Olvidemos que aunque no seamos muy buenos padres ellos “deben” amarnos, respetarnos y honrarnos, porque a pesar de que los hijos “deben” hacer ciertas cosas, son ellos los que al final decidirán qué harán, y cuidado porque cualquier persona que busca paz y amor, fácilmente puede decidir evitar las relaciones “tóxicas” aunque sean relaciones familiares.

Papás y mamás cumplamos nuestro rol con entrega y amor incondicional, facilitemos a nuestros hijos el amarnos, respetarnos y honrarnos, aún cuando físicamente estén lejos de nosotros e incluso cuando hayamos partido de este mundo.

Porque, para bien o para mal, lo que se siembra se cosecha.

Con gran aprecio,

ALUNA

PD A propósito de este tema les recomiendo ampliamente el libro “Vínculo de Honor”, el cual trata particularmente de la relación padre-hijo.

 

 

 

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