Lo pude haber matado

Anoche, justo frente a Carlos Osuna #40, Alta Vista, MTY, MX (muchos conocen perfectamente esa ubicación), Dios evitó una tragedia.

Desde 1982 he transitado por esa calle y ayer iba con mi familia a velocidad baja-moderada y necesitaba entrar a un estacionamiento girando a mi izquierda. Vi por el espejo retrovisor y por el lateral del lado del conductor, en medio de la oscuridad no vi que algún vehículo viniera atrás de mí. Tal vez por ese motivo, malamente mi cerebro no envió la señal de activar la direccional para indicar el movimiento que estaba por realizar.

Giré a mi izquierda y de pronto escuché el rechinar de las llantas de una motocicleta, aún en ese momento tampoco ví algono entendí lo que pasó, pero mi hija gritó: -Papááááá. Para cuando ella dejó de gritar yo ya estaba dentro del estacionamiento.

Dirigí mi mirada hacia en medio de la calle y ahí estaba el motociclista, quien iba a pasar por mi izquierda justo cuando yo di la vuelta. Ahí estaba él sobre su frágil vehículo, muy contrariado y seguramente muy enojado y asustado.

En lo que logré reaccionar y pensar lo que debía hacer, él siguió su camino.

Mi mente se llenó de incógnitas. ¿Qué sucedió?, ¿Por qué no lo vi?, ¿Por qué no usé las direccionales?, ¿Y si él hubiera golpeado contra mi puerta, hasta donde hubiera salido “volando”?, ¿Qué le hubiera pasado?, ¿Habría muerto?, ¿Habría ido yo a la cárcel?.

Un poco más tarde, ya cerca de casa, yo iba adelante de otro motociclista y perfectamente vi su luz principal encendida por mi espejo retrovisor, aunque no por el lateral.

Esto último me llevó a una conclusión: En aquel posible accidente que solo Dios evitó, un elemento clave fue que el motociclista no traía luces encendidas, lo cual no me libera de la responsabilidad de no haber indicado que iba a voltear a mi izquierda.

Quienes me conocen saben lo enfático que soy sobre traer en perfecto estado todas las luces exteriores del auto.

Las luces principales (altas y bajas), los faros de niebla, las direccionales, los “stops” y los indicadores de reversa pueden salvar vidasEsas luces sirven para comunicarnos con otros conductores y con los peatones.

Doy infinitas gracias a Dios porque no permitió que este incidente pasara a mayores. No conozco a la persona a quien me le atravesé imprudente y repentinamente, pero deseo que tanto él como yo aprendamos la lección.

Te invito a tomar muy en serio este asunto. Si percibes una falla en tus luces exteriores inmediatamente arréglala. Y si están en buenas condiciones úsalas.

Jamás sabremos cuántas vidas salvamos por ser responsables en ese sentido, pero al no usarlas tal vez tendremos en nuestra conciencia una o más personas a las que les privamos la vida por no haber utilizado correctamente las luces exteriores de nuestro vehículo.

Con gran afecto,

ALUNA

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