Nuestras frases doblemente matonas

Hace algunas semanas observé cierta conducta inadecuada en un grupo de jóvenes al que pertenece mi hija. Con la persona indicada comenté mi preocupación de lo que podría pasar si no se tomaban ciertas precauciones. Posteriormente me enteré que las personas directamente responsables de ese grupo y otras más comentaron algo así como: -No era necesario que se mencionara ese asunto, si no pasó algo.

Es correcto, no pasó a mayores, pero mi pregunta es ¿por qué esperar a que se den eventos lamentables para reaccionar?

Hay expresiones o dichos que por ser contundentes o casi una verdad absoluta, coloquialmente les llamamos frases matonas (1), ya que es casi imposible contra argumentar al respecto.

Sin embargo, estoy convencido que en nuestra mente tenemos arraigados muchos argumentos que convertimos en frases que utilizamos indiscriminadamente y que nos ayudan a justificar ciertas decisiones, actitudes, acciones o reacciones.

Esas sí son frases matonas, porque matan nuestras buenas intenciones y/o las de los que están a nuestro derredor. Matan toda posibilidad de desarrollo personal, espiritual, familiar, profesional, organizacional, laboral, eclesiástico, social, político, etc.

Ejemplos tenemos muchísimos:

  • ¿Qué necesidad de comentarlo si no pasó algo? (ejemplo con el que inicié)
  • Todo el mundo lo hace.
  • Más vale pedir perdón que pedir permiso.
  • Las leyes son para violarlas.
  • Ojos que no ven corazón que no siente.
  • Así soy ¿y qué?/y no puedo cambiar.
  • Nunca es tarde.
  • Echando a perder se aprende.
  • Perdono pero no olvido.
  • Mañana empiezo la dieta/el ejercicio/a leer/a buscar trabajo/.
  • Cuando te mueras vas a descansar.
  • Aquí siempre se ha hecho así.
  • Cuando formes tu familia haces lo que quieras.
  • Aquí mando yo.
  • Porque soy tu padre/madre/jefe/hermano mayor/esposo/esposa.
  • Tú dices cómo nos arreglamos.
  • ¿Y si no funciona/nos equivocamos/no era por ahí?
  • Tengo y exijo mis derechos/mi lugar.

Tristemente, esas frases matonas solo reflejan nuestro nulo deseo de cambiar, de hacer cosas extraordinarias, de ser personas de influencia que propongan y promuevanlos mecanismos que nos impulsen a hacer los ajustes positivos urgentes que nuestro entorno necesita.

Te propongo pongas atención a las expresiones preconcebidas que utilizas. Tal vez no te has dado cuenta que has estado postergando ese crecimiento profesional, el iniciar esa relación soñada, tener un ambiente agradable en tu hogar.

Otro aspecto que debemos analizar es el hecho que esas frases no las decimos por decirlas o como broma, sino porque estamos convencidos de que lo que expresan es muy real. Es decir, son frases doblemente matonas: 1) Frases contundentes, casi verdad absoluta y 2) Frases que matan toda posibilidad de mejora o progreso.

Termino preguntándote:

  1. ¿Cómo percibes el uso de esas frases?
  2. ¿Qué propones para erradicar de nuestra mente y nuestro vocabulario las frases doblemente matonas?

Seguimos comunicándonos

Con gran afecto,

A. LUNA

(1) matón, na De matar.1. adj. coloq. Ec. Dicho de un estudiante: Muy aplicado. U. t. c. s. 2. m. coloq. Hombre jactancioso y pendenciero que procura intimidar a los demás.3. m. El Salv. Caída de una persona al suelo.

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