¿Para qué te digo que no, si sí?

No puedo negar que esta nueva vida profesional me gusta.

Es muy interesante administrar una agenda, realizar un sinfín de llamadas para prospectar, presentar DEMOS gratuitos para que conozcan la calidad del trabajo realizado, compartir con otros en pláticas informales lo que hago y que de ahí surjan nuevos contactos, ver el deseo de familiares/amigos/conocidos por apoyarme para que “avance” más rápido, compartir formalmente con Directivos de empresas lo que ahora hago y que tanto me apasiona.

Pero hay 2 cosas que me dejan sin habla:

1. La posibilidad de convivir/trabajar con mi hermosa familia.

2. La gran oportunidad de conocer personas extraordinarias que participan en los cursos/talleres que comparto.

Enfatizando sobre el segundo punto, esta semana conocí personas increíbles, receptivas, colaboradoras, con ganas de aportar mucho a la empresa en la que colaboran.

Estoy convencido de que la esencia de cualquier empresa u organización es cada una de las personas que colabora dentro de ella.

Recientemente leí la siguiente expresión de Richard Branson, un empresario inglés de 67 años:

“Yo no me preocupo por mis clientes, me preocupo por mis empleados y ellos son los que se preocupan por los clientes”.

El señor Branson es uno de los hombres más ricos del Reino Unido y fundador del imperio Virgin, que ha incluido aerolíneas, agencias de viaje, trenes, gimnasios e incluso telefonía y televisión. Hace aproximadamente tres años causó revuelo tras publicarse la carta que mandó a los empleados de las oficinas centrales de Londres. El empresario les dijo que a partir de ese entonces podían tomar las vacaciones que quisieran sin límite y sin tener que pedir permiso.

Si lo vemos desde un punto de vista conservador, este tipo de “prestaciones” es imposible en países como el nuestro.

Sin embargo, te invito a que partamos desde el punto de vista tan radical del señor Branson para pensar cómo puedes tomar más en cuenta a los colaboradores dentro de tu empresa.

Considero que una efectiva forma de estimularles e incrementar su motivación es acercarles a experiencias que les permitan aprender nuevas cosas que sean de aplicación inmediata para su vida personal/familiar/profesional/laboral.

Una persona no puede responsabilizar a la empresa en la que trabaja por no capacitarle, ya que estamos en una época en la que el conocimiento está al alcance de casi cualquier persona. Por otro lado, la empresa no puede esperar que todas las personas tengan la iniciativa de auto-capacitarse (aunque sería lo ideal).

En la capacitación existe una responsabilidad tripartita:

1. El instructor debe tener toda la disponibilidad y pasión por compartir el conocimiento utilizando diversos recursos didácticos que faciliten el aprendizaje del receptor (de eso me encargo yo de una forma muy original y profesional).

2. La empresa debe dar seguimiento formal a lo que sus colaboradores están aprendiendo, buscando que los conocimientos adquiridos beneficien el trabajo diario que se desempeña y que por consiguiente la empresa tenga un beneficio real que al final se traduzca en mejores resultados financieros.

3. El colaborador debe responsabilizarse de seguir aprendiendo, practicando y aplicando el conocimiento adquirido.

Recientemente, una empresa muy grande de origen norteamericano me ha compartido su preocupación por sus colaboradores y me han solicitado apoyo para buscar implementar una escuela para padres (sí leíste bien una EPP), otro directivo de una empresa tapatía me está invitando a participar con ellos para orientar a sus colaboradores en cómo elaborar un presupuesto familiar (también leíste bien).

Todo esto me hace reforzar mi convicción de que las empresas deben regresar a las bases: sus colaboradores y sus familias. Se debe seguir el ejemplo que dejaron grandes empresarios regiomontanos que hace muchos años crearon clínicas/hospitales, deportivos, fraccionamientos, etc. en beneficio de sus empleados y sus respectivas familias.

Recordemos que todo inicia en el pensamiento y en el sentir de cada una de las personas que están registradas en la nómina de la empresa, quienes lejos de ser un número de nómina más, son personas con grandes sueños, mucha creatividad y tremendas ganas de superarse. Lo cual, si se canaliza adecuadamente beneficiará enormemente a la empresa para la que trabajan.

En ocasiones el colaborador necesita un estimulo sencillo para que su motivación se enfoque de la forma adecuada y desencadene todo el potencial que ha tenido contenido por años.

Hasta la próxima.

Con gran aprecio,

A. LUNA

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