Los primeros 100 días

Tal vez leyeron mi publicación del 8 de julio del presente año: Pa’trás, ni pa’agarrar vuelo pero si no tuvieron oportunidad de leerla les invito a hacerlo.

El tiempo ha pasado y el próximo miércoles 8 de noviembre, cumpliré los primeros 100 días dedicado a este sueño emprendedor. En diversos países y situaciones los primeros 100 días son muy importantes ya que regularmentes son una referencia sobre el éxito o fracaso futuro de algo o alguien.

Por ello, considero que es momento de hacer un recuento que permita ubicar esta aventura en una adecuada proporción. Han sucedido muchas cosas que me llenan de gozo y gratitud a Dios, a mi familia natural y a tantas y tantas personas que de muy diversas formas me han apoyado.

Enumero solo algunas formas de apoyo incondicional que muchos de ustedes me han brindado desde hace mucho tiempo, pero particularmente en estos 100 días:

  1. Orando por mí, mi familia y el proyecto de emprendimiento
  2. Aconsejándome en temas personales y empresariales
  3. Compartiéndome sus contactos para compartir sobre el proyecto
  4. Hospedándonos en viajes que hemos realizado
  5. Atendiéndome en sus oficinas sin conocerme
  6. Confiándome asuntos particulares de sus empresas
  7. Permitiéndome impulsar la trascendencia de sus colaboradores y sus empresas
  8. Trasladándome desde/hacia diversos puntos en MTY y en las ciudades que he empezado a visitar
  9. Invitándome a actividades para hacer contactos
  10. Dándome referencia para aprender a cobrar bien
  11. Aceptando mis llamadas/respondiendo mis correos, de prospectación/venta
  12. Escuchando y aportando a mis ideas, mis anhelos, mis objetivos, mis sueños, etc.
  13. Leyendo lo que escribo en este blog

En este tiempo he conocido gente muy dispuesta a aportar/apoyar este proyecto de emprendimiento, gente sencilla que a pesar de ocupar altos niveles organizacionales o ser dueños de empresas o tener más de 40 años de experiencia me han escuchado, aconsejado, impulsado e, incluso, contratado como impulsor de sus colaboradores y sus empresas.

En 100 días de proyecto, puedo dar testimonio de que Dios sigue siendo (y seguirá siendo) mi proveedor, mi sustento y mi Señor. Él ha abierto muchas, muchas puertas, ha provisto lo necesario en los aspectos personales, familiares y empresariales. Y algo que no me canso de agradecer: muchos de ustedes, tal vez si darse cuenta, han sido utilizados por Él para bendición mía y de mi familia.

Algo extraordinario que también ha sucedido, es tener la oportunidad de conocer gente maravillosa que tiene sueños, anhelos, agradecimiento, deseo de salir adelante en beneficios de ellos y de sus respectivas familias. Me refiero a aquellos colaboradores y colaboradoras cuya actividad es un fuerte fundamento para el crecimiento y desarrollo de una empresa y que en ocasiones no son tomados en cuenta: las personas del área de producción.

Por todo lo anterior, estoy experimentando sentimientos muy especiales como: amor, gratitud, contentamiento, confianza, esperanza, motivación, sensibilidad, solidaridad, seguridad, entre una amplia gama.

Por último, les agradezco ser parte de mi vida y les invito a confiar en Dios, en ustedes mismos(as), en sus capacidades y en sus sueños.

Nunca dejen de visualizarse en una mejor situación, en un mejor momento, en una mejor relación, en un mejor lugar, en un mejor empleo, ya que al ir avanzado tendrán oportunidad de impactar positivamente la vida de otras personas, y de esta forma trascenderán e impulsarán la trascendencia de otros(as), sus familias y las empresas donde colaboran.

Conclusión

Lo vivido en estos primeros 100 días me indican que la decisión tomada fue correcta y que el futuro que nos espero es muy prometedor, pero Dios siempre tendrá la última palabra ya que su voluntad y propósitos son mucho muy superiores a los que mi mente finita puede entender, Él conoce el futuro, yo no.

Yo solo conozco el pasado y el momento. Por consecuencia, lo que haré es poner toda mi pasión y empeño en el futuro que visualizo, y si por algún motivo las cosas llegan a ser diferentes, es porque Dios tiene un propósito diferente para mi vida, mismo que aceptaré con gozo y gratitud, siempre buscando entender el “para qué” y no el “por qué” de las circunstancias.

Saludos,

A. LUNA

 

 

 

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