Cómo ahorrar miles, incluso millones, de dólares a tu empresa

Recientemente mi entorno me ha llevado a pensar detenidamente y a evaluar asuntos de ética. Por diversas situaciones he estado expuesto a este tema desde varios enfoques, por ejemplo:

1. Anoche escuché a David Garza, rector del Tec de Monterrey, decir en un importante evento, que en esta institución la ética no solo se enseña teóricamente a los alumnos, sino que se les crean escenarios para que apliquen su criterio en decisiones donde claramente la ética juega un papel fundamental.

2. Recientemente leí el artículo “Are CEOs less ethical than in the past?”, publicado por la extraordinaria revista strategy+business.

3. Hace unos días resolví una evaluación genial y muy original en su diseño, que determinó de una forma tremendamente acertada mi nivel de ética.

4. Este semana participé en una junta de vecinos, a la cual nos acompañaron altos mandos de la policía de mi estado (Nuevo León, México). Esta reunión se organizó porque estamos siendo víctimas recurrentes de asaltos muy graves a casa habitación.

5. La semana pasada escuché a alguien disertar en un evento de TEDx Nights San Pedro sobre el maltrato que reciben en México los inmigrantes centro y sudamericanos.

6. Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir a una magna conferencia sobre Bioética.

7. Hace unas semanas mi familia y otro grupo de personas nos vimos fuertemente impactados por acciones de otros donde la falta de ética jugó un papel muy importante.

Regularmente, para partir todos de una misma base, me gusta ir al diccionario de la Real Academia Española, el cual en las acepciones 2, 4 y 5 de la palabra ética dice:

2. adj. Recto, conforme a la moral.

4. f. Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida. *Ética profesional, cívica, deportiva*.

5. f. Parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.

Con base en lo anterior, podemos estar de acuerdo que en ocasiones empleamos la palabra ética como adjetivo, al referirnos a una persona/familia/empresa/institución/organización como ética o no ética (deshonesta). Pero también la usamos como sustantivo.

Desarrollaré los siguientes pensamientos con base a la acepción 2, la ética como adjetivo.

Fernando Savater en su libro “Ética de Urgencia” menciona:

Durante buena parte del día vivimos como si nos hubieran dado cuerda: nos levantamos, hacemos cosas porque se las hemos visto hacer a los demás, porque nos lo enseñaron así, porque eso es lo que se espera de nosotros. No hay demasiados momentos conscientes en nuestro día a día, pero de vez en cuando, algo ocurre e interrumpe nuestra somnolencia, nos obliga a pensar: «¿Y ahora qué hago? ¿Le digo que sí o le digo que no? ¿Voy o no voy?». Estas preguntas señalan distintas opciones éticas, nos exigen una buena preparación mental, nos interpelan para que razonemos hasta alcanzar una respuesta deliberada. Tenemos que estar preparados para ser protagonistas de nuestra vida y no comparsas.

Con esta referencia, deseo provocar en ti una inquietud que te lleve al auto-análisis sobre cómo estás actuando con respecto a este tema. Imagina que por el momento se te ha acabo la cuerda que menciona Savater y has reaccionado de la somnolencia para pensar y responder honestamente: ¿Soy una persona ética? ¿Soy recto? ¿Soy conforme a lo moral? ¿Me comporto igual en privado que en público? ¿Qué proyecto a los demás? ¿Mi desempeño familiar/laboral es realmente ético?

El tema del desempeño ético en las empresas es el pan de cada día. Pero los temas éticos/no éticos no solo se refieren a fraudes millonarios, o al acoso sexual, sino que van desde lo más pequeño hasta los grandes escándalos corporativos. Entre lo más pequeño se encuentran temas como el desempeño del empleado en el cumplimiento de sus objetivos diarios y de las políticas de la empresa, ¿cuántas veces hemos escuchado la trillada frase: “Hago como que trabajo, porque hacen como que me pagan”?

Hay situaciones muy diversas a lo largo y ancho de las estructuras organizacionales, desde los que no cierran ventas por guardarlas para el siguientes mes, hasta los que aceptan sobornos, pasando por aquellos que usan los recursos de la empresa buscando su beneficio personal, los que son impuntuales, los que no cumplen los horarios, los que critican a sus jefes/compañeros a su espalda, los que comenten indiscreciones con información privilegiada, los que hacen “mobbing”, los que mienten, los que roban poco a poquito (robo hormiga), entre muchas otras acciones o actitudes perjudiciales para las empresas.

Una cosas es cierta: las organizaciones no serán éticas si sus colaboradores no son éticos.Redactar códigos de ética no es suficiente, he conocido empresas que han invertido mucho tiempo, dinero y esfuerzo por tener un código de ética redactado a la perfección y perfectamente comunicado a todos los colaboradores. Pero al traducir las simples letras y palabras hacia las acciones han fracasado rotundamente, básicamente por 2 razones:

1. Tristemente, no todos los colaboradores son éticos de forma natural, y no cambiarán de la noche a la mañana porque ahora a alguien se le ocurrió escribirlo en un papelito.

2. Al querer aplicar estrictamente el código, no se atreven a sancionar/exigir por miedo a perder colaboradores que, aunque deshonestos en ciertas cosas, sacan el trabajo. Entonces esto se vuelve un juego y el famoso código de ética queda como una extraordinaria buena intención.

Aunque no estoy del todo de acuerdo con el punto 2, me queda claro que es prácticamente imposible prescindir de todos aquellos que se muestren deshonestos en aspectos que aparentemente no impactan a la empresa, pero si se asigna valor monetario a cualquier acto deshonesto, por más pequeño que sea, y se suman todos los valores calculados, será evidente que la empresa está perdiendo muchos miles, incluso millones, de dólares.

Regularmente las empresas ponen exámenes a los candidatos que posiblemente contrarán, con la “ilusión” de conocer a la persona. Pero “las respuestas” de muchos de esos exámenes se comercializan en el mercado negro o incluso “las soluciones” están en Youtube.

Yo te propongo una solución que poco a poco irá integrando a tu empresa personas verdaderamente éticas. Piensa qué pasaría si, a partir de hoy, antes de contratar a cualquier colaborador, para cualquier nivel en tu organización, supieras qué tan ético es su comportamiento en cualquier situación que se le presente. Cuando digo cualquier situación me refiero a que la persona que se comporta éticamente lo hará en cualquier aspecto de su vida siempre, es decir, para ella es una forma de vida en público o en privado, en la empresa o su hogar, en su país o en otro.

Tal vez estés pensado: -Suena muy bien ahorrar miles, o incluso millones, de dólares a la empresa, pero ¿cómo puedo aplicar la propuesta que haces?

Te invito a escribirme para intercambiar ideas al respecto, mi dirección electrónica es contacto@alfredoluna.org

Recibe un saludo desde la Ciudad de las montañas, Monterrey, Nuevo León, México.

Feliz fin de semana,

alfredoluna.org

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